[TDAH] El TDAH podría no ser una única condición: una investigación de 2026 identifica tres tipos distintos
Publicado: Jue Jul 30, 2026 5:30 pm
El TDAH podría no ser una única condición: una investigación de 2026 identifica tres tipos distintos
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) lleva estudiándose desde finales del siglo XIX y, durante la mayor parte de ese tiempo, investigadores y profesionales han trabajado observando el trastorno desde fuera hacia dentro. Analizaban el comportamiento, catalogaban los síntomas y construían sistemas diagnósticos basados en aquello que podían observar.
Ese trabajo permitió importantes avances. Se desarrollaron medicamentos que han demostrado ser eficaces para muchas personas, se perfeccionaron las intervenciones psicológicas y conductuales, y millones de personas pudieron recibir una ayuda que antes simplemente no existía.
Sin embargo, siempre ha habido algo que no terminaba de encajar.
Personas con el mismo diagnóstico pueden evolucionar de maneras completamente distintas. El mismo medicamento que funciona extraordinariamente bien en un niño puede resultar prácticamente inútil para otro. Dos personas con puntuaciones muy similares en los criterios diagnósticos pueden experimentar el TDAH de formas radicalmente diferentes en su vida cotidiana. Durante años los investigadores se han preguntado por qué ocurre esto.
Un estudio publicado en JAMA Psychiatry, que analizó resonancias cerebrales de más de 1.150 personas, aporta una posible respuesta a una sospecha que llevaba tiempo sobre la mesa: el TDAH podría no ser una única condición.
Según este trabajo, el TDAH podría dividirse en tres tipos diferentes, cada uno asociado a alteraciones en regiones distintas del cerebro, con perfiles de síntomas propios, diferencias neurobiológicas y, potencialmente, necesidades terapéuticas diferentes.
En este artículo resumimos qué plantea esta investigación y qué podría significar para las personas con TDAH y para quienes las acompañan.
Los tres tipos de TDAH según la investigación de 2026
Por primera vez, los investigadores no comenzaron analizando listas de síntomas. En su lugar, compararon la estructura cerebral de niños con y sin TDAH para responder a una pregunta más fundamental:
¿Existen diferencias estructurales en el cerebro que puedan agruparse en patrones reconocibles?
La respuesta fue afirmativa. El estudio identificó tres perfiles claramente diferenciados.
Tipo 1: TDAH combinado grave con desregulación emocional
Podríamos imaginar este perfil como un centro de control cerebral que trabaja constantemente al límite y acaba saturándose. Las áreas implicadas tanto en la regulación emocional como en el control de los impulsos presentan dificultades al mismo tiempo, haciendo más complicado gestionar ambas funciones.
En la práctica suele manifestarse mediante:
· Reacciones emocionales muy intensas y difíciles de regular.
· Síntomas marcados tanto de inatención como de hiperactividad.
· Emociones que escalan rápidamente ante situaciones de estrés o frustración.
Los investigadores observaron que este grupo era el que presentaba mayores diferencias cerebrales respecto a los niños sin TDAH. También parece tener un mayor riesgo de desarrollar posteriormente otros problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o trastornos del estado de ánimo, lo que hace especialmente importante una detección e intervención tempranas.
Tipo 2: TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo
En este perfil el problema parece estar menos relacionado con la regulación emocional y más con la dificultad para detener una acción antes de ejecutarla. Es como si el sistema de "frenado" cerebral reaccionara ligeramente más tarde de lo necesario. El impulso aparece con fuerza y la señal para detenerse llega unos instantes después.
En la vida diaria suele reflejarse en:
· Hablar o actuar antes de haber pensado suficientemente las consecuencias.
· Dificultades para esperar el turno, tanto en conversaciones como en situaciones cotidianas.
· Elevados niveles de actividad física difíciles de canalizar.
· Más dificultades para controlar los impulsos que para mantener la atención.
Uno de los investigadores describía este perfil de una manera muy gráfica:
"El acelerador funciona muy bien, pero los frenos responden con un pequeño retraso."
Al tratarse de síntomas muy visibles, estos niños suelen ser identificados y recibir apoyo antes que quienes presentan un perfil predominantemente inatento.
Tipo 3: TDAH predominantemente inatento
Este perfil parece estar relacionado con alteraciones en regiones cerebrales implicadas en la memoria de trabajo y el mantenimiento de la atención. El resto de funciones pueden parecer normales desde el exterior, pero sostener la concentración durante un tiempo resulta realmente complicado. La mente se desvía sin que la persona lo elija conscientemente.
Habitualmente se manifiesta mediante:
· Distracción frecuente o tendencia a quedarse pensando mientras otros hablan.
· Comenzar tareas sin conseguir terminarlas.
· Olvidar instrucciones incluso cuando se estaba prestando atención.
· Ausencia o escasa presencia de hiperactividad.
Este perfil aparece con mayor frecuencia en niñas y suele pasar desapercibido durante más tiempo. Como estos niños no suelen ser especialmente disruptivos, es habitual que profesores o familiares interpreten su comportamiento como falta de interés, despiste o escaso esfuerzo, en lugar de reconocer una diferencia neurológica real.
¿Qué implicaciones tiene esto para el tratamiento del TDAH?
Quizá el hallazgo más relevante del estudio no sea únicamente la existencia de estos tres perfiles. Lo realmente interesante apareció cuando los investigadores analizaron cómo respondía cada uno de ellos a los medicamentos estimulantes. La respuesta no era igual en todos los casos. Esta observación podría tener importantes implicaciones para el tratamiento futuro del TDAH.
Sugiere que el largo proceso de ensayo y error que muchas familias viven hasta encontrar un tratamiento eficaz quizá no sea fruto del azar. Podría deberse a que estamos intentando tratar con un mismo enfoque una condición que, en realidad, no es igual para todas las personas. Aunque esta investigación todavía no establece nuevos protocolos clínicos, abre la puerta a una medicina mucho más personalizada.
En el futuro, un diagnóstico de TDAH podría ir acompañado de una caracterización más precisa del perfil neurobiológico de cada persona, permitiendo elegir tratamientos adaptados a sus características concretas en lugar de depender únicamente del método de prueba y error.
¿Cuál es la principal conclusión?
Por ahora, el mensaje más importante es el siguiente: Si un tratamiento no ha funcionado, eso no significa necesariamente que la persona sea "intratable" o que el diagnóstico sea incorrecto. Simplemente podría indicar que el tratamiento elegido no era el más adecuado para el perfil concreto de TDAH que presenta esa persona.
Esta forma de entender el trastorno ofrece una perspectiva mucho más esperanzadora para quienes sienten que han agotado todas las opciones disponibles.
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Enlace a artículo original: https://lifestance.com/blog/3-types-of- ... -research/
Enlace a estudio: https://jamanetwork.com/journals/jamaps ... le/2845158
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) lleva estudiándose desde finales del siglo XIX y, durante la mayor parte de ese tiempo, investigadores y profesionales han trabajado observando el trastorno desde fuera hacia dentro. Analizaban el comportamiento, catalogaban los síntomas y construían sistemas diagnósticos basados en aquello que podían observar.
Ese trabajo permitió importantes avances. Se desarrollaron medicamentos que han demostrado ser eficaces para muchas personas, se perfeccionaron las intervenciones psicológicas y conductuales, y millones de personas pudieron recibir una ayuda que antes simplemente no existía.
Sin embargo, siempre ha habido algo que no terminaba de encajar.
Personas con el mismo diagnóstico pueden evolucionar de maneras completamente distintas. El mismo medicamento que funciona extraordinariamente bien en un niño puede resultar prácticamente inútil para otro. Dos personas con puntuaciones muy similares en los criterios diagnósticos pueden experimentar el TDAH de formas radicalmente diferentes en su vida cotidiana. Durante años los investigadores se han preguntado por qué ocurre esto.
Un estudio publicado en JAMA Psychiatry, que analizó resonancias cerebrales de más de 1.150 personas, aporta una posible respuesta a una sospecha que llevaba tiempo sobre la mesa: el TDAH podría no ser una única condición.
Según este trabajo, el TDAH podría dividirse en tres tipos diferentes, cada uno asociado a alteraciones en regiones distintas del cerebro, con perfiles de síntomas propios, diferencias neurobiológicas y, potencialmente, necesidades terapéuticas diferentes.
En este artículo resumimos qué plantea esta investigación y qué podría significar para las personas con TDAH y para quienes las acompañan.
Los tres tipos de TDAH según la investigación de 2026
Por primera vez, los investigadores no comenzaron analizando listas de síntomas. En su lugar, compararon la estructura cerebral de niños con y sin TDAH para responder a una pregunta más fundamental:
¿Existen diferencias estructurales en el cerebro que puedan agruparse en patrones reconocibles?
La respuesta fue afirmativa. El estudio identificó tres perfiles claramente diferenciados.
Tipo 1: TDAH combinado grave con desregulación emocional
Podríamos imaginar este perfil como un centro de control cerebral que trabaja constantemente al límite y acaba saturándose. Las áreas implicadas tanto en la regulación emocional como en el control de los impulsos presentan dificultades al mismo tiempo, haciendo más complicado gestionar ambas funciones.
En la práctica suele manifestarse mediante:
· Reacciones emocionales muy intensas y difíciles de regular.
· Síntomas marcados tanto de inatención como de hiperactividad.
· Emociones que escalan rápidamente ante situaciones de estrés o frustración.
Los investigadores observaron que este grupo era el que presentaba mayores diferencias cerebrales respecto a los niños sin TDAH. También parece tener un mayor riesgo de desarrollar posteriormente otros problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o trastornos del estado de ánimo, lo que hace especialmente importante una detección e intervención tempranas.
Tipo 2: TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo
En este perfil el problema parece estar menos relacionado con la regulación emocional y más con la dificultad para detener una acción antes de ejecutarla. Es como si el sistema de "frenado" cerebral reaccionara ligeramente más tarde de lo necesario. El impulso aparece con fuerza y la señal para detenerse llega unos instantes después.
En la vida diaria suele reflejarse en:
· Hablar o actuar antes de haber pensado suficientemente las consecuencias.
· Dificultades para esperar el turno, tanto en conversaciones como en situaciones cotidianas.
· Elevados niveles de actividad física difíciles de canalizar.
· Más dificultades para controlar los impulsos que para mantener la atención.
Uno de los investigadores describía este perfil de una manera muy gráfica:
"El acelerador funciona muy bien, pero los frenos responden con un pequeño retraso."
Al tratarse de síntomas muy visibles, estos niños suelen ser identificados y recibir apoyo antes que quienes presentan un perfil predominantemente inatento.
Tipo 3: TDAH predominantemente inatento
Este perfil parece estar relacionado con alteraciones en regiones cerebrales implicadas en la memoria de trabajo y el mantenimiento de la atención. El resto de funciones pueden parecer normales desde el exterior, pero sostener la concentración durante un tiempo resulta realmente complicado. La mente se desvía sin que la persona lo elija conscientemente.
Habitualmente se manifiesta mediante:
· Distracción frecuente o tendencia a quedarse pensando mientras otros hablan.
· Comenzar tareas sin conseguir terminarlas.
· Olvidar instrucciones incluso cuando se estaba prestando atención.
· Ausencia o escasa presencia de hiperactividad.
Este perfil aparece con mayor frecuencia en niñas y suele pasar desapercibido durante más tiempo. Como estos niños no suelen ser especialmente disruptivos, es habitual que profesores o familiares interpreten su comportamiento como falta de interés, despiste o escaso esfuerzo, en lugar de reconocer una diferencia neurológica real.
¿Qué implicaciones tiene esto para el tratamiento del TDAH?
Quizá el hallazgo más relevante del estudio no sea únicamente la existencia de estos tres perfiles. Lo realmente interesante apareció cuando los investigadores analizaron cómo respondía cada uno de ellos a los medicamentos estimulantes. La respuesta no era igual en todos los casos. Esta observación podría tener importantes implicaciones para el tratamiento futuro del TDAH.
Sugiere que el largo proceso de ensayo y error que muchas familias viven hasta encontrar un tratamiento eficaz quizá no sea fruto del azar. Podría deberse a que estamos intentando tratar con un mismo enfoque una condición que, en realidad, no es igual para todas las personas. Aunque esta investigación todavía no establece nuevos protocolos clínicos, abre la puerta a una medicina mucho más personalizada.
En el futuro, un diagnóstico de TDAH podría ir acompañado de una caracterización más precisa del perfil neurobiológico de cada persona, permitiendo elegir tratamientos adaptados a sus características concretas en lugar de depender únicamente del método de prueba y error.
¿Cuál es la principal conclusión?
Por ahora, el mensaje más importante es el siguiente: Si un tratamiento no ha funcionado, eso no significa necesariamente que la persona sea "intratable" o que el diagnóstico sea incorrecto. Simplemente podría indicar que el tratamiento elegido no era el más adecuado para el perfil concreto de TDAH que presenta esa persona.
Esta forma de entender el trastorno ofrece una perspectiva mucho más esperanzadora para quienes sienten que han agotado todas las opciones disponibles.
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Enlace a artículo original: https://lifestance.com/blog/3-types-of- ... -research/
Enlace a estudio: https://jamanetwork.com/journals/jamaps ... le/2845158
Pan, N., et al. (2026). Mapping ADHD Heterogeneity and Biotypes by Topological Deviations in Morphometric Similarity Networks. JAMA Psychiatry, 83(5), 478-490