[Autismo] ¿Hay más personas zurdas entre las personas neurodivergentes?

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Volition
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[Autismo] ¿Hay más personas zurdas entre las personas neurodivergentes?

Mensaje por Volition »

Aprovechando que ayer día 13 de Agosto fue el día internacional de los zurdos, y que quien os escribe es zurdo cerrado de pie y mano, aquí os traigo este interesante artículo.

¿Hay más personas zurdas entre las personas neurodivergentes?

Lo que nos revela un gran metaanálisis sobre lateralidad, neurodesarrollo y lenguaje

Hay algo peculiar en la forma en que utilizamos nuestras manos.

La mayoría de las personas mostramos una clara preferencia por la mano derecha. Una minoría utiliza preferentemente la izquierda, mientras que otras personas presentan una preferencia menos definida y utilizan una mano u otra dependiendo de la tarea. A primera vista, podría parecer una característica relativamente anecdótica. Algo que forma parte de nuestra individualidad, como el color de ojos o la forma de escribir. Pero la lateralidad manual está relacionada con algo mucho más profundo: la manera en que nuestro cerebro organiza determinadas funciones.

El cerebro humano no es perfectamente simétrico. Algunas funciones tienden a estar más representadas en un hemisferio que en otro, y esta especialización —conocida como lateralización cerebral— forma parte de nuestro desarrollo neurológico. Esto plantea una pregunta interesante:

¿Podría existir alguna relación entre la manera en que se desarrolla esta lateralización y algunas formas de neurodivergencia?

En 2025, un equipo de investigadores dirigido por Julian Packheiser intentó responder a esta pregunta de una manera especialmente ambiciosa. Y sus resultados sugieren que, efectivamente, determinadas condiciones del neurodesarrollo presentan una mayor frecuencia de patrones de lateralidad atípicos. Pero la historia es bastante más interesante que simplemente decir que «hay más zurdos entre las personas neurodivergentes».

Un estudio que mira más allá de un solo diagnóstico

Para estudiar esta cuestión, los investigadores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis de segundo orden. El nombre puede sonar complicado, pero la idea es relativamente sencilla.

Un metaanálisis convencional reúne los resultados de numerosos estudios que han investigado una misma cuestión. En este caso, los investigadores fueron un paso más allá: reunieron y actualizaron diferentes metaanálisis que ya habían estudiado la relación entre lateralidad manual y distintas condiciones clínicas. De esta manera pudieron comparar diferentes diagnósticos utilizando un mismo marco estadístico.

El estudio incorporó datos de numerosas investigaciones sobre condiciones como autismo, TDAH, dislexia, discapacidad intelectual, esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático, tartamudez, discalculia, depresión y otras condiciones. Como podéis observar, no sólo investigaron el área de las neurodivergencias.

El objetivo no era simplemente determinar si una determinada población tenía más zurdos. Querían averiguar algo más general:

¿Existen diferencias sistemáticas en la preferencia manual entre personas con diferentes condiciones neuropsicológicas y la población general?

Y, si las había, ¿qué características de esas condiciones podían estar relacionadas con esas diferencias?

No todo se reduce a ser zurdo o diestro

Aquí aparece una distinción importante. Cuando hablamos de lateralidad solemos pensar inmediatamente en dos categorías: diestro o zurdo. Pero la realidad es algo más compleja.

Los investigadores estudiaron diferentes formas de preferencia manual, entre ellas:

· Preferencia por la mano derecha.
· Preferencia por la mano izquierda.
· Preferencia no diestra, que engloba las preferencias que no corresponden a una clara dominancia derecha.
· Preferencia mixta, cuando una persona utiliza diferentes manos dependiendo de la actividad.

Esto es importante porque una persona con lateralidad mixta no tiene por qué considerarse zurda. Por tanto, cuando el estudio habla de «lateralidad atípica», no está hablando exclusivamente de zurdos.

Y esta distinción cambia bastante la interpretación de los resultados.

El autismo destaca especialmente

Cuando los investigadores analizaron las diferentes condiciones por separado, encontraron diferencias importantes entre ellas. En el caso del autismo, la asociación con una lateralidad atípica fue particularmente marcada. Para la preferencia por la mano izquierda, las personas autistas presentaron un odds ratio de 2,76 respecto a los grupos de control, con un intervalo de confianza del 95 % entre 1,56 y 4,90.

Dicho de una manera más intuitiva, los datos indican que las probabilidades de presentar preferencia por la mano izquierda fueron considerablemente mayores (cerca del triple) en las muestras de personas autistas que en sus respectivos grupos de comparación.

Pero es importante no interpretar ese 2,76 como «el 276 % de las personas autistas son zurdas» ni como que «el 28 % de las personas autistas son zurdas». Un odds ratio no representa directamente un porcentaje de prevalencia. Es una medida estadística que compara las probabilidades relativas entre dos grupos.

Y, además, el autismo no fue la única condición en la que apareció esta asociación.

También apareció en TDAH y dislexia

Los investigadores encontraron una asociación significativa entre preferencia por la mano izquierda y varias condiciones.

Los odds ratios fueron:

Condición Odds ratio para preferencia izquierda
Autismo: 2,76
Discapacidad intelectual: 2,14
Esquizofrenia: 1,37
TDAH: 1,38
Dislexia: 1,26

Todas estas asociaciones fueron estadísticamente significativas en el análisis.

Sin embargo, hay una cuestión todavía más interesante. Cuando los investigadores analizaron la preferencia mixta, también encontraron asociaciones significativas en autismo, dislexia, discapacidad intelectual, TEPT y esquizofrenia. En autismo, por ejemplo, el odds ratio fue de 2,22.

Esto empieza a dibujar una imagen diferente. Quizá el fenómeno que estamos observando no sea simplemente que determinadas condiciones tengan «más zurdos». Quizá tenga más sentido hablar de una mayor frecuencia de lateralidad menos típicamente diestra.

Entonces, ¿qué está ocurriendo?

Aquí es donde el estudio se vuelve especialmente interesante. Si únicamente encontráramos más personas zurdas en un determinado diagnóstico, podríamos limitarnos a señalar la asociación y quedarnos ahí. Pero los investigadores encontraron un patrón más amplio. Las diferencias en lateralidad tendían a ser mayores en condiciones del neurodesarrollo, condiciones que aparecen más tempranamente en la vida y condiciones que incluyen síntomas relacionados con el lenguaje. Esto resulta llamativo porque tanto el lenguaje como el movimiento están relacionados con la lateralización cerebral.

En la mayoría de las personas, el procesamiento del lenguaje presenta una clara predominancia del hemisferio izquierdo. Al mismo tiempo, las asimetrías relacionadas con el lenguaje y las asimetrías motoras del cerebro parecen estar relacionadas entre sí.

Por ello, los autores plantean una posibilidad: quizá determinados procesos que intervienen durante el desarrollo temprano del cerebro influyan simultáneamente en la organización del lenguaje y en el desarrollo de la preferencia manual.

Esto podría ayudar a explicar por qué las asociaciones parecen particularmente fuertes en algunas condiciones del neurodesarrollo. Pero aquí tenemos que detenernos. Porque una asociación interesante no es todavía una explicación.

Ser zurdo no causa autismo

Este es probablemente el punto más importante del estudio. Los resultados no demuestran que ser zurdo provoque autismo, TDAH, dislexia o cualquier otra condición. Tampoco demuestran lo contrario. No podemos concluir que una alteración del neurodesarrollo provoque que una persona se vuelva zurda.

De hecho, el propio estudio señala que actualmente no existen investigaciones longitudinales que permitan observar cómo se desarrolla esta relación a lo largo del tiempo. La mayoría de los datos disponibles son transversales: comparan grupos en un momento determinado. Esto es fundamental.

Imaginemos que encontramos que dos características aparecen juntas con mayor frecuencia de la esperada. Eso nos permite decir:

«Existe una asociación».

Pero todavía no nos permite decir:

«A causa de X ocurre Y».

Podría existir una relación causal en una dirección, en la otra, una influencia mutua o, incluso, un tercer factor que contribuya a ambas características. Los propios investigadores plantean precisamente esta cautela.

Una posible ventana hacia el desarrollo temprano

Entonces, ¿por qué resulta interesante esta asociación? Porque la preferencia manual aparece relativamente pronto durante el desarrollo. Los autores señalan que la preferencia manual comienza a desarrollarse temprano y que determinados aspectos de la lateralidad pueden estar establecidos durante los primeros años de vida.

Si algunas condiciones neurodivergentes también tienen sus raíces en etapas muy tempranas del desarrollo cerebral, podría existir un período en el que determinados factores —genéticos, ambientales o relacionados con el propio desarrollo cerebral— influyeran sobre ambos fenómenos.

Pero esta es todavía una hipótesis.

El estudio no permite identificar cuál sería ese factor ni determinar exactamente cuándo actuaría. Y los propios autores consideran que para responder a estas preguntas serían necesarios estudios longitudinales a gran escala, capaces de seguir el desarrollo de las personas desde edades tempranas.

Una cuestión especialmente interesante: el lenguaje

Hay otro elemento que merece atención. Los investigadores observaron que las condiciones que presentan síntomas relacionados con el lenguaje mostraban una mayor frecuencia de lateralidad atípica. Esto resulta particularmente interesante porque el lenguaje constituye uno de los ejemplos más conocidos de lateralización cerebral.

La mayoría de las personas presentan una fuerte dominancia izquierda para muchas funciones lingüísticas, aunque existe una considerable variabilidad individual. Si los sistemas implicados en la organización del lenguaje y los sistemas implicados en la lateralidad motora están relacionados durante el desarrollo, podría existir algún tipo de vínculo entre ambos. Pero, nuevamente, el estudio no demuestra cuál es el mecanismo. Los autores señalan expresamente que esta relación podría deberse a otros factores que influyan simultáneamente sobre ambos sistemas. Por tanto, sería prematuro hablar de una explicación neurobiológica definitiva.

Lo que este estudio sí nos permite decir

Después de todo esto, quizá podamos reformular la pregunta inicial.

No sería del todo correcto decir: «Las personas neurodivergentes son más zurdas».

Es una simplificación excesiva.

Una descripción mucho más ajustada sería:

«Determinadas condiciones neurodesarrollativas presentan una mayor frecuencia de preferencias manuales atípicas que los grupos de comparación, y esta asociación es especialmente marcada en algunas de ellas, como el autismo.»

Y esto es bastante más interesante.

Porque nos aleja de la idea de que la lateralidad sea simplemente una característica aislada —«esta persona escribe con la izquierda»— y la sitúa dentro de una cuestión más amplia: cómo se organiza y desarrolla el cerebro humano.

Además, los resultados no son iguales para todas las condiciones. Algunas presentan asociaciones claras con la zurdera, otras principalmente con la lateralidad mixta y otras no muestran diferencias significativas. De hecho, los autores concluyen que la relación entre lateralidad y condiciones clínicas debe entenderse desde una perspectiva transdiagnóstica y centrada en el desarrollo, y no como una característica universal de todos los diagnósticos.

No es la primera vez que se encuentra esta asociación

Este estudio de 2025 no apareció de la nada. Ya en 2017, Markou, Ahtam y Papadatou-Pastou realizaron un metaanálisis específicamente centrado en la lateralidad manual en personas autistas.

Sus resultados apuntaban en la misma dirección. A partir de 1.199 participantes, encontraron que las personas autistas presentaban unas odds 2,49 veces mayores de mostrar preferencia por la mano izquierda, 2,34 veces mayores de presentar lateralidad mixta y 3,48 veces mayores de presentar una preferencia no diestra respecto a las personas con desarrollo típico.

Además, estimaron una prevalencia de zurdera del 18,3 % en las muestras autistas analizadas, frente a la prevalencia aproximada del 10 % observada en la población general en metaanálisis anteriores.

El estudio de 2025, realizado posteriormente y desde una perspectiva mucho más amplia, vuelve a encontrar una asociación especialmente fuerte entre autismo y lateralidad atípica. Esto no demuestra por sí mismo cuál es la causa de esta relación, pero sí hace menos probable que el resultado observado en un único estudio sea simplemente una casualidad.

Más preguntas que respuestas

Quizá lo más valioso de este trabajo no sea que nos proporcione una explicación definitiva, sino que señala una relación que merece ser investigada mucho más profundamente.

¿Por qué algunas condiciones del neurodesarrollo presentan más lateralidad atípica que otras?

¿Por qué la asociación parece especialmente marcada en determinadas condiciones relacionadas con el lenguaje?

¿Existe un período concreto del desarrollo en el que se establecen ambas características?

¿Comparten algunos de estos fenómenos factores genéticos?

¿Existen mecanismos ambientales que puedan influir simultáneamente sobre el desarrollo de la lateralidad y sobre otros aspectos del neurodesarrollo?

Todavía no tenemos respuestas para estas preguntas.

Los propios autores señalan que sería necesario realizar nuevos estudios longitudinales y estudios primarios específicamente diseñados para investigar esta relación, ya que gran parte de la investigación existente trataba la lateralidad como una simple variable demográfica y no como el objeto principal de estudio. Y quizá ahí esté precisamente lo más interesante.

Durante mucho tiempo, ser zurdo podía parecer simplemente una peculiaridad individual. Ahora sabemos que la lateralidad es una de las muchas manifestaciones de cómo nuestros cerebros se organizan de manera diferente. Y este gran análisis de la investigación existente sugiere que esas diferencias en la organización cerebral podrían estar relacionadas, de alguna manera todavía desconocida, con determinados procesos del neurodesarrollo.

No sabemos todavía cuál es esa relación, pero tenemos una pista. Y, en ciencia, una buena pista puede ser el comienzo de una pregunta mucho más interesante.

Referencia:
Packheiser, J., Borawski, J., Berretz, G., Merklein, S. A., Papadatou-Pastou, M., & Ocklenburg, S. (2025). Handedness in mental and neurodevelopmental disorders: A systematic review and second-order meta-analysis. Psychological Bulletin, 151(4), 476–512.
Estudio original: https://www.bio.psy.ruhr-uni-bochum.de/ ... a_meta.pdf
 

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